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16/08/2015
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El asesinato de dos guardias civiles en el tren de Sevilla a Jerez

El asesinato de dos guardias civiles en el tren de Sevilla a Jerez

En el traslado de tres presos de Sevilla Jerez de la Frontera se produjo uno de los sucesos que más revolucionaron a la provincia de Sevilla en el año 1908. Dos guardias civiles murieron en el ejercicio de su deber para tratar de evitar la huida de tres ladrones a los que dirigían a la cárcel del Puerto de Santa María.

Juan Martínez Barragán «el Cojo de Bailén», Laureano Conejero y Juan Gómez Rivera «el Herrero de Utrera» eran trasladados por los agentes Antonio Rodríguez Márquez y Jerónimo Ramírez Morón en el tren que conectaba Sevilla con Jerez. Poco después de salir de la estación de El Cuervo comenzó el revuelo en el vagón en el que viajaban.

Según testigos todo comenzó con una señal aparentemente previamente convenida. Aprovechando que les había cambiado los grilletes de las manos a los pies para comer, le arrebataron a uno de los guardias civiles su machete. Así comenzó la lucha por evadirse de sus centinelas que fueron sujetos por uno de los captores mientras otro le propinaba cuchilladas y golpes. Una vez neutralizados los guardias civiles, los criminales se hicieron con el resto de las armas de los agentes y saltaron del tren en marcha.

Los guardias civiles fueron atendidos en el mismo tren de sus heridas, aunque, al no haber ningún médico en el pasaje, poco pudieron hasta llegar a Jerez. Allí fueron trasladados a la Casa de Socorro, donde fueron operados de sus heridas. La gravedad de las lesiones provocó la muerte de uno de ellos el mismo día, y del otro a los cuatro días.

Mientras todo esto sucedía en Jerez, la Guardia Civil de Sevilla y Cádiz se movilizaba para dar con los prófugos que se movían a sus anchas de un pueblo a otro, llegando incluso a robar caballos en una finca del Cuervo para agilizar su huida.

A penas diez días después del incidente, «El Cojo de Bailén» y Conejero fueron apresados en Pedrera gracias a la actuación de dos guardas jurados que detuvieron a los fugitivos en una finca de la localidad. En sus declaraciones afirmaron que perdieron la pista del tercero, «El Herrero», en El Coronil. Conejero negó haber participado en la agresión ya que dijo haber saltado del vagón al verse libre de sus ataduras. Por su parte, «El Cojo» culpó de la agresión al «Herrero» limitándose el sólo a sujetar a los guardias civiles. En lo que sí coincidieron fue en la falta de premeditación en la huida.

El juicio y la detención del «Herrero»

El Consejo de Guerra contra los dos detenidos comenzó el 25 de noviembre de ese mismo año y pese a los esfuerzos de los abogados defensores por evitar la condena a muerte de sus clientes, ambos fueron sentenciados a muerte por garrote vil. La ejecución se llevó a cabo el 22 de diciembre de ese año.

Dos días antes de la ejecución de sus compinches Juan Gómez Rivera, el Herrero, fue apresado en Alicante. En su declaración, culpaba de los hechos a sus compinches. El 24 de diciembre llegó el Herrero a Sevilla para esperar a la celebración del Consejo de Guerra que tendría lugar el 23 de enero de 1909, donde fue condenado, al igual que los otros detenidos, a la pena de muerte. La ejecución se llevó a cabo el 3 de febrero.