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17/04/2017
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Tras el rastro de los desaparecidos

Tras el rastro de los desaparecidos

Han estado presentes en todos los casos de desaparecidos de Galicia, en los de más relevancia mediática -Diana Quer, Socorro Pérez o Iván Durán- y en los que pasan más desapercibidos: también en la Costa da Morte hay personas que faltan de sus casas, como el carballés de Entrecruces José Lamas. Tres agentes -Carlos Lozano, Ignacio Alonso y Ángel Seoane- y sus perros -VeraDakNoéXiscaBado y Spidy-, conforman una familia que trabaja con el fin de encontrar cuanto antes a aquellas personas que no han regresado a sus casas, perdidas en zonas del rural. Son los miembros del equipo cinológico de la Guardia Civil de Galicia, con sede en la comandancia de Ourense.

Unos animales que están adiestrados para seguir el rastro y otros para buscar en grandes áreas. Y la elección para cada caso no es aleatoria. Los primeros se utilizan en los instantes iniciales de la desaparición, cuando todavía no ha pisado mucha gente por la zona. A partir de las seis horas empieza a desaparecer el rastro y, llegado a ese momento, se utiliza a los de grandes áreas, que trabajan por venteo. Siguen el olor que arrastra el aire y baten la zona en círculo, hasta que marcan ladrando el lugar en donde creen que puede estar la persona. Los operativos con perros tienen una duración de cinco días, aproximadamente, ya que se cree que después de ese tiempo se pierde todo rastro. En otras comunidades existen animales adiestrados para localizar solo personas muertas o sumergidas bajo el agua. Conscientes de que es imposible que los familiares esperen a su llegada antes de iniciar la búsqueda, los agentes saben que una vez en la zona van a encontrar dificultades para que sus perros realicen el trabajo de forma perfecta.

Los perros utilizados por los agentes llegan a sus manos de diferentes maneras. Y, al contrario de lo que creen muchas personas, los pastores alemanes no son los mejores para estas tareas. En El Pardo, Madrid, está la Escuela de Adiestramiento de Perros de la Guardia Civil, adonde llegan animales ya adiestrados o comprados para su formación. Los agentes del servicio eligen al que creen que se adecúa mejor al trabajo que realizan. Pueden cogerlo jovencito para amaestrarlo desde el principio o con algo de experiencia si, por ejemplo, uno de los perros del operativo fallece.

En la Comandancia de la Guardia Civil de Ourense hay una zona de adiestramiento y, aunque algunos de los perros viven allí, otros forman parte de la familia de los agentes, que los cuidan en sus propias casas. Reciben llamadas de toda Galicia. Desde A Coruña, en donde se encuentran el cargo superior, se les indica el lugar al que deben desplazarse, quedándose siempre uno en la base por si surge otra emergencia. Solo actúan directamente en casos en los que interviene la Guardia Civil, aunque acuden a cualquier aviso que reciban de otros grupos de seguridad del Estado. También realizan trabajos de vigilancia en los aeropuertos, e incluso en actos sociales y protocolarios. En marzo participaron en un total de seis misiones de búsqueda de personas desaparecidas -Castro Caldelas, Vilalba, O Carballiño y Cerdido, entre otras localidades- y desde el 2014 la cifra de servicios fue de 82. Para conocer la complejidad de estos casos en Galicia basta con decir que del total únicamente aparecieron 49 personas, 38 vivas y 12 fallecidas. Y que todavía 33 familias siguen buscando a sus seres queridos.

«Aunque solo salves una vida, vale la pena»

No es fácil encontrar a una persona desaparecida siguiendo su rastro, sobre todo si otros han contaminado ya sus huellas. Sin embargo, cualquier esfuerzo vale la pena. Carlos Lozano es el responsable del servicio cinológico de la Guardia Civil en Galicia. «Solo he encontrado a una persona viva en mi vida. Te entra una alegría que no se puede describir. Aunque solo salves una vida, vale la pena», dice. «Era en Milladoiro y utilicé el perro de rastro. Era un tema muy especial. Lo primero que hice fue llamar a mi mujer. Es lo más grande que te puede ocurrir». Pero el caso que más le marcó no acabó con final feliz «Fue una chica de Baiona que asesinaron. Estuvimos 3 o 4 días y me enseñó bastante. Fue cuando aprendí lo que es la frustración en esta especialidad. Me enseñó a enfrentar a las cosas. Todos los desaparecidos son iguales y diferentes a la vez». Y recuerda cómo su compañero, Ignacio Alonso, colaboró en la búsqueda de inmigrantes en el puerto de Melilla: «Encontró a 90 personas en contenedores. En una situación deplorable. Esas cosas te marcan mucho».

Consciente de la esperanza que despierta su presencia en las familias de los desaparecidos indica: «Siempre que llegamos a las búsquedas hablamos con ellos. Le decimos cuál es la realidad, no les puedes vender humo. Nosotros les decimos que vamos a intentar todo lo que podamos. Y la gente lo comprende», relata.

Galicia es la comunidad autónoma con más desaparecidos, sobre todo gente mayor. Y, según explica Lozano, afortunadamente existe una orden en la que se establece su presencia en el mismo momento del suceso. «No vale de nada llegar 4 o 5 días después. Lo más importante es que seamos los primeros». Difícil tarea si tienen que desplazarse a lugares lejanos.

Ejercicios para preparar los animales

El adiestramiento de los perros es la tarea más importante del servicio cinológico. Conocer las reacciones de los animales y enseñarles cuál es el objetivo centran los entrenamientos diarios. Los agentes realizan ejercicios en la propia base en Ourense, pero se desplazan habitualmente a los montes cercanos a hacer prácticas. La «vida laboral» de un perro de búsqueda depende de muchos factores. Llegada a una edad pierden agilidad pero pueden seguir manteniendo un gran olfato. Por eso es el propio guardia civil el que decide.