ENTREGA DE DESPACHOS DEL EMPLEO GUARDIA CIVIL EN LA ESCALA DE CABOS Y GUARDIAS

Se ha tenido conocimiento por parte de APROGC que este año se va a realizar una entrega de despachos al personal de nuevo ingreso en la Escala de Cabos y Guardias, una vez finalizado su período de prácticas. Esto viene a sustituir a la tradicional (y mal llamada) “entrega de despachos”, donde se despedía del centro docente correspondiente al alumnado para el inicio de ese período, dando así por finalizado su paso por la Academia o el Colegio; no así su período de formación, que continuaba en las respectivas unidades. Nuevo formato creado para, según las palabras de la Dirección General, “[…] poner en valor y realzar la obtención del primer empleo de militar de carrera de la Guardia Civil […]”.

A APROGC le ha llamado la atención que desde la DGGC se haya sustituido nuestra tradición por una práctica similar, casi copia, a la del Cuerpo Nacional de Policía, donde los alumnos se ven obligados a volver al centro de formación para el acto de entrega de despachos. Las tradiciones, usos y costumbres que heredamos de nuestros antiguos son una base fundamental en cualquier institución militar, ya que mantienen vivo su espíritu y su historia, generando cohesión y conciencia de pertenecer a una estructura que supera nuestras individualidades, hecha con la dedicación y esfuerzo de los que nos precedieron, recordando y obligando a mantener y superar su ejemplo. Todo eso, cuando se pierde, no genera modernidad: genera caos, desconcierto y desconexión con la misma esencia de la institución.

Ahora bien, dejado a un lado el componente sentimental, como es costumbre en la DGGC a menos que a sus redes sociales les interese, desde APROGC vemos más problemas prácticos que ventajas a este nuevo formato, como son los siguientes:

  • Coste económico: a los aproximadamente 2.700 alumnos que forman esta promoción se les va a indemnizar con un 40% de I.R.E. (indemnización por residencia eventual). Esto supone un desembolso de algo más de 83.000 euros a las arcas del Cuerpo solo en este concepto, sin poder calcular el gasto en el resto (comidas, consumos, etc.) que va a generar. Dinero que bien se podría gastar en otros aspectos (y más necesarios, seguramente). Además, al no hacerse centralizado el pago de la indemnización y desconociendo si se va a dotar a las respectivas cajas pagadoras de un crédito extraordinario, va a ser un lastre para ellas, que se tienen que haber visto sorprendidas por un gasto tan imprevisto en unas dotaciones presupuestarias tan ajustadas.
  • Perjuicio a las unidades: En el calendario que ha establecido la DGGC para el proceso de “relevo” entre las promociones implicadas (las que se van y las que vuelven), no ha establecido un tiempo de “solape” de las mismas en los destinos. Algo que les aportaba apoyo y experiencia compartida a todos. Es más, se usa el indefinido “plazo que se determine en la resolución” para no especificar el tiempo que tardarán los nuevos alumnos en prácticas en incorporarse a las unidades (usualmente, unos diez días). Lo que, por mucho que quieran disimularlo con largas definiciones y engañosos cronogramas, significa que al menos en esos diez días se van a dejar a las unidades sin algo más de 5.500 componentes en pleno período de turnos de verano. No hace falta decir mucho más para explicar el impacto en las unidades y en la atención al ciudadano que va a suponer todo esto.
  • Perjuicio para los alumnos y sus familias: si uno de los únicos aspectos positivos de esta medida es la reunión después del período de prácticas de los antiguos compañeros, lo que seguro que les enriquece y será motivo de celebración, los alumnos van con I.R.E., sus familias no. Familias que YA tuvieron un acto de despedida el año pasado, algo que no se tiene que olvidar, dejando a las actuales promociones que se encuentran en las academias sin él. Y ahora se vuelven a grabar sus economías con un acto a mayores, acto que en ninguna cabeza cabe no quieran acudir. Además, hay que tener en cuenta el escaso tiempo que se está dejando a estos guardias de nuevo ingreso para la incorporación a su nuevo destino, lo que puede obligar a familias con hijos a cruzar media España en un período que, desde el año pasado, ha dejado de ser un mes para ser solo diez días. Para que encima se les incluya ahora este “viaje inesperado” a las academias para repetir un acto que ya hicieron.

Desde APROGC no entendemos este cambio de paradigma, esta asimilación al formato del Cuerpo Nacional de Policía, que no tiene por qué ser malo, pero que ni es nuestro ni respeta nuestra tradición, genera un gasto innecesario, problemas a las unidades, los guardias y sus familias. Y todo por un “poner en valor y realzar el primer empleo” de una manera impostada e importada.

Si realmente quieren hacer eso, como dicen, sería mejor dotarlo de sueldo digno y equiparado a las demás policías, así como medios nuevos y modernos. Ponerlos en valor formándolos como guardias civiles y no como meros funcionarios, utilizados para rellenar especialidades en sus peores trabajos con la excusa de la gestión del conocimiento, escatimándolos de las unidades habituales donde realmente se formaba ese espíritu de cuerpo unificado del que nos sentíamos tan orgullosos. La formación de un guardia civil no era solo técnica y práctica, también era ética y moral, en unos valores militares que no por tradicionales eran menos vigentes. Porque las tradiciones están para respetarlas. Y las promesas, para cumplirlas.

Madrid, a 6 de mayo de 2026

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