En APROGC asistimos atónitos a las informaciones que se han publicado en las últimas semanas vinculadas a la Guardia Civil. Durante nuestros 182 años hemos pasado por mucho, y deseamos que esta página se pueda pasar aclarando lo sucedido y con las renovaciones que a estas alturas parecen más que necesarias.
Siempre hemos defendido que cuando actuamos como Agentes de la Autoridad nunca debería trascender nuestra identidad, de echo para eso tenemos nuestra tarjeta de identidad profesional, con una identidad que protege nuestra actuación, y que usamos en las diligencias e informes que elaboramos y firmamos. Hemos pedido en innumerables ocasiones a la Dirección General que vele por nuestra identidad personal.
Por todo esto nos sorprende ver el nombre de nuestros compañeros en diferentes informaciones publicadas, donde se facilita nombre y apellidos de guardias civiles. Máxime cuando aparecen en las imágenes de una libreta filtradas a los medios de comunicación, por lo vista para recabar información sobre estos compañeros, al objeto de desprestigiarlos.
Un caso sangrante es el del coronel Daniel Baena Sánchez (nosotros tenemos su autorización para nombrarlo). El cual ha presentado un escrito de personación como acusación particular en el caso Leire Díez. Lo hace al tener conocimiento de que aparece en parte de la documentación y porque entiende que algunos de los hechos podrían guardar relación con las circunstancias escabrosas sobre su destino en la Comandancia de Barcelona. Considera importante que este tipo de actuaciones se esclarezcan y que, si ha existido alguna injerencia política en decisiones que afectan a la Guardia Civil, no queden sin respuesta ni explicación.
Por parte de APROGC apoyaremos al coronel Baena, en su esfuerzo por esclarecer las posibles injerencias políticas en decisiones que deberían ser puramente profesionales, atendiendo únicamente a los méritos profesionales.