INJUSTICIA EN EUROPA, CULPABLES EN ESPAÑA

21 de octubre de 2013

La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) acaba de conocer una sentencia de los tribunales que hace mucho daño a los españoles de bien, y a todos los guardias civiles en particular. Cuando la justicia es contraria al sentido común, se aleja del sentir de la mayoría de los ciudadanos y castiga a las víctimas de los delitos, NO ES JUSTICIA, es otra cosa. La denominada “Doctrina Parot” ponía cordura para  corregir un vacío legal y castigaba a los asesinos y a los terroristas por aquello que habían hecho con las mayores penas posibles dentro de la ley, sabiendo que ninguno de ellos podría pagar realmente por el mucho daño causado.
El mismo terrorista que dio nombre a esa fórmula jurídica, Henri Parot, era consciente del castigo que merecían sus crueles atentados. Fue detenido por la Guardia Civil cuando se disponía a realizar un nuevo atentado, e intentó eludir la detención disparando e hiriendo a algún agente, siendo detenido posteriormente. En el transcurso de las diligencias y antes de conocer realmente quien era y cuál era su trayectoria terrorista, dijo literalmente que no podía contar a los guardias civiles lo que había hecho porque le matarían. Pero los guardias civiles, lejos de tomar cualquier represalia, supieron cumplir con su deber democrático esperando y confiando que todos los engranajes de nuestro sistema legal también funcionaran con la misma profesionalidad. Desgraciadamente no ha sido así.

La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) acata siempre las sentencias y los estamentos de nuestra democracia, pero hoy no puede estar de acuerdo con el actuar de algunos ya que muchos guardias civiles y sus familias se sienten dolorosamente insultados por ellos. Terroristas que nos han asesinado saldrán en libertad sin castigo por todos esos asesinatos, y de ellos son responsables jueces que olvidando sus obligaciones han hecho política con sus decisiones, políticos que por intereses han influido en esos jueces, y gobernantes que han dejado de hacer todo lo que deberían haber hecho.

La realidad que se nos presente es dura, no solo por el mal trago de ver como muchos asesinos se ríen de nosotros mientras toman vinos por los bares del País Vasco, sino porque un gran número de ellos (los más sanguinarios e irreductibles) puede volver a integrarse en una ETA que los mismos guardias civiles habían convertido en cadáver y que con esta incorporación masiva puede volver a ser lo que fue. La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC), además de mostrar su decepción y tristeza, alerta de este potencial peligro. Las risas y alegrías de muchos pueden convertirse en dolor para otros; se lo recordaremos.

Madrid, 21 de octubre de 2013