“NO SE RÍA, ALGUNOS MUEREN POR ELLO”

13 de enero de 2015

Durante estos días ha sido noticia la denuncia formulada por un agente de la Guardia Civil de Tráfico a la conductora de un vehículo a la que le dieron un beso mientras conducía un vehículo, según su propia versión. La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) ha editado un video en el que da otra visión de los hechos, y manifiesta su firme apoyo al agente que formuló esta denuncia, y a todos los guardias civiles de Tráfico de manera incondicional. La noticia se presenta con sorna e incluso con burla.  Nos sorprende esa visión simplista de un hecho grave en sus posibles consecuencias.

En primer lugar hay que aclarar que el hecho de darse un beso mientras se conduce no está recogido expresamente en el Reglamento General de Circulación; lo que sí está prohibido es “no mantener la atención permanente a la conducción o no mantener la libertad de movimientos, y eso es lo que se denuncia, una desatención provocada por darse un beso (siempre según la única versión de la interesada) mientras se conduce.

La cosa podría tener su gracia si detrás de ciertos actos realizados mientras se conduce, que podrían considerarse sin importancia, no hubiera muchas veces un resultado trágico: podríamos reír todos junto a la “chica del beso” si el año pasado, 2014, no hubieran fallecido en accidentes de circulación en vías interurbanas  1.131 personas, bastantes de ellas por distracción en la conducción, propia o de otros (por ejemplo, cuando van leyendo, cuando manipulan la radio, cuando encienden un cigarrillo, cuando miran el paisaje, cuando discuten con otra persona o cuando, por qué no, dan un beso). Y que decir cuando la distracción se ha producido por hablar por teléfono  o cuando se manipula un navegador, esto sí expresamente prohibido por lo frecuente y actual de la peligrosa conducta.

A pesar de la crítica fácil y simplista al trabajo de los Guardias Civiles de la Agrupación de Tráfico, en APROGC consideramos que la labor que desarrollan ha sido fundamental para la continua disminución de los accidentes de circulación y sus trágicas consecuencias. Muchos ciudadanos les deben su vida; detrás de una denuncia hay muchas vidas salvadas. Desde nuestro punto de vista nunca han recibido los “picoletos de verde que están en las carreteras” el reconocimiento que se merecen por parte de nuestros dirigentes, ni tampoco por parte de la propia sociedad. Una labor dura y peligrosa, pues no podemos olvidar que desde la creación de la Guardia Civil de Tráfico han fallecido más de 325 guardias civiles en acto de servicio en las carreteras de España, y miles han resultado heridos de gravedad. Si hacen cuentas casi SEIS (6) guardias civiles de Tráfico dejan su vida cada año para que cuarenta millones de españoles, y millones de turistas, no pierdan la suya.

A la vista de estas trágicas cifras pedimos al conjunto de la sociedad (y medios de comunicación) RESPETO para los guardias civiles que patrullan las carreteras, y a la “chica del beso”, también de manera cariñosa, que piense que esos 80 euros de sanción van a salvar vidas, inclusive la suya y la de su novio.

 

Madrid, 13 de enero de 2015