RECLAMAMOS NUESTROS DERECHOS PERO SIN MANIFESTACIONES

1 de julio de 2011

Los dos grandes partidos se han puesto de acuerdo para no permitir que los guardias civiles se puedan manifestar como tales. Desde la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) volvemos a decir que no queremos ver a guardias civiles con pancartas, silbatos, uniformes ridiculizados y rodeados de líderes sindicalistas que a su vez son insultados por otros guardias civiles. Como legítimos representantes de guardias civiles, y en el ejercicio de nuestra libertad de pensamiento y expresión, lo ponemos de manifiesto con claridad y rotundidad: no al derecho de manifestación para los guardias civiles cuando se sepa que lo somos.

Nuestra Asociación seguirá reclamando la deuda que los gobernantes (actuales y anteriores) tienen con los guardias civiles: a pesar de que trabajamos más y de que trabajamos mejor, tenemos menos derechos que otras policías. ¡Queremos que se nos reconozca ya esa enorme diferencia! Pero también vamos a seguir defendiendo a la Guardia Civil tal y como la quiere la sociedad. No en vano somos actualmente la institución del Estado más valorada. APROGC está en contra de las manifestaciones de guardias civiles. Los tristes espectáculos vistos en aquella que se celebró frente a la Dirección General en septiembre o la del 1º de mayo que de momento ha quedado impune (el Director General no ha incoado los correspondientes expedientes disciplinarios) contribuye a denigrar la imagen de la Guardia Civil y de los guardias civiles. No es rentable intentar conseguir beneficios individuales si a la vez se destruye la “empresa”; hay que buscar otra fórmula.

Los guardias civiles no somos ciudadanos de segunda en materia de derechos, tenemos los que debemos y no tenemos aquellos a los que renunciamos al ingresar en la Guardia Civil y formar parte de ella. Y además lo hacemos porque es lo mejor para la sociedad. El modelo policial español es bueno, muy bueno si lo comparamos con otros, y no hay motivo para modificarlo. Se basa en un cuerpo de naturaleza civil y otro de naturaleza militar, y tampoco hay motivo para modificarlos. Y si la Guardia Civil tiene esa naturaleza y los guardias civiles nos consideramos militares y la Ley establece que lo somos, NO nos podemos manifestar; cambiar algún parámetro de este esquema es querer cambiar, de manera oculta, el modelo policial español. De hecho, hoy un sindicato policial ha emitido un comunicado en el que deja muy claro que las iniciativas deuna determinada asociación profesional de guardias civiles tienen como objetivo último que desaparezca la Guardia Civil: que haya una policía única en España y que sea civil.

Del mismo modo que no nos van a callar quienes nos insultan por defender desde nuestra libertad y compromiso nuestro derecho a apoyar una iniciativa para limitar nuestro derecho a manifestarnos porque la consideramos buena para los ciudadanos y para la Guardia Civil, también defendemos, y decimos alto y claro, que a los guardias civiles no se nos trata como nos merecemos por nuestro trabajo y esfuerzo: no tenemos el reconocimiento moral ni material que deberíamos tener. No manifestarnos en la vía pública no significa que no podamos decir que no somos ni bien ni justamente tratados. La mejor manera de evitar las manifestaciones de guardias civiles es eliminando los motivos que llevan a los guardias civiles a no estar conformes con la actuación de la Administración y desgraciadamente tenemos motivos para quejarnos.