ESPERPENTO: EL RIDÍCULO SIN PALIATIVOS

30 de marzo de 2011

AHORA ESTAMOS MUCHO MÁS TRANQUILOS

El pasado 25 de febrero de 2011, la prensa nos puso sobre aviso de que algo trascendental acababa de suceder. Muchos fueron los medios de comunicación social que recibieron un teletipo de Agencia con la noticia que todos esperábamos con ansiedad. Dejando al margen temas menores como el paro, la inseguridad ciudadana, la crisis de Japón, la revolución en Libia o el proceso de valoración de la posible legalización o no de SORTU, lo cierto es que algunas de las mentes más preclaras de nuestra querida Guardia Civil habían conseguido dejar pequeño, por viejo y desfasado, la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada el 10 de diciembre de 1948 en la Sede de las Naciones Unidas y mucho más la Cartilla promulgada por el Duque de Ahumada un siglo antes, en 1844. ¡Por fin alcanzaron el consenso necesario y promulgaron la muy esperada y muy aplaudida “Declaración de los Derechos Humanos del Guardia Civil”!Según las noticias que fueron difundidas, esa “Declaración de los derechos humanos del guardia civil” habría sido presentada en rueda de prensa en Sevilla por el secretario general de la AUGC-Andalucía, el secretario provincial de la AUGC en Málaga, y el Defensor del Pueblo andaluz en el entendimiento de que estos derechos “se encuentran vulnerados”.
Entre lo mejorcito, la proclamación urbi et orbe del derecho del guardia civil a “permanecer de baja física o psicológica el tiempo necesario hasta su recuperación, sin ser molestado, reprendido o presionado por sus superiores”. ¡Como si los guardias civiles tuviéramos problemas para ponernos “malos”!
En fin, el catálogo completo de la Declaración de los Derechos Humanos del guardia civil sindicalista no tiene desperdicio:

“1.- Derecho a ser tratado con respeto y educación por parte de compañeros y superiores, creándose cauces de comunicación internos e imparciales para la solución de conflictos laborales.

2.- Derecho y respeto a disfrutar del tiempo de descanso necesario entre servicios, y a disfrutar de su tiempo libre como un ciudadano más, y no ejercer de Guardia las 24 horas del día.

3.- Derecho a no ser represaliado de forma desproporcionada cuando se producen errores en acto de servicio, y a la supresión de las penas privativas de libertad.

4.- Derecho a permanecer de baja física o psicológica el tiempo necesario hasta su recuperación, sin ser molestado, reprendido o presionado por sus superiores, incluyendo aquí la amenaza con la pérdida de destino.

5.- Derecho a la asistencia de abogado, y a ser tratado de forma imparcial cuando se instruya un expediente contra él, para evitar la indefensión, el abuso de ciertos mandos, y el corporativismo entre ellos.

6.- Derecho a contar con una formación, equipación y materiales adecuados al servicio que presta, para su protección e intervención profesional.

7.- Derecho a recibir las recompensas de productividad y complementos derivados de su servicio, de forma justa y proporcional, y a no ser castigado o represaliado con la retirada de los mismos.

8.- Derecho a recibir un salario digno, acorde al de otros cuerpos policiales.

9.- Derecho a la libertad de expresión e información, a la manifestación para temas laborales, así como al asociacionismo profesional, para defender sus derechos y mejorar sus condiciones, y que sus cargos asociativos puedan representar a sus asociados/afiliados en cualquier foro sin ser represaliados.

10.- Derecho a que los familiares de los Guardias Civiles víctimas de atentados terroristas sean apoyados con las mismas ayudas, leyes y prestaciones, acorde con otras víctimas civiles y con otras instituciones del Estado.

11.- Derecho a ser escuchados de verdad en el planteamiento de sus problemas y a ser solucionados los mismos.
En definitiva, derecho a ser tratados de forma democrática y digna, de acuerdo con lo declarado en nuestra Constitución, como cualquier otro trabajador o ciudadano”.
Ante tamaño despropósito, la mayoría callamos, si bien también hubo buenos profesionales armados de razones y valentía que decidieron hacer uso de su libertad de expresión e información (derecho fundamental num. 9) y compartieron en voz alta lo que la mayoría pensamos pero nos hemos acostumbrado a no proclamar precisamente para no sufrir represalias. Porque quien discrepa del pensamiento único que se difunde desde ciertas páginas de la Web acaba sufriendo represalias.
Es el caso que pocos días después nos vimos sobresaltados con otro complemento genial para que triunfe y cale hondo el nuevo espíritu declarativo de derechos inmanentes a la condición de guardia civil: el feliz anuncio de la futura celebración de una manifestación en Melilla “por los derechos humanos de los guardias civiles” apoyándose en la reivindicación de la mejora de ciertas condiciones en que se presta el servicio en Melilla que es verdad que son objetivamente mejorables. Podrían haber convocado una manifestación “para arreglar el asunto de la garita” o algo así, más concreto y clarito, y todos lo hubiéramos entendido aunque no habríamos compartido que la forma de solucionar temas logísticos que competen a diversas administraciones públicas sea mediante manifestaciones en la calle de guardias civiles, pero… ¡es que la convocaron “por los derechos humanos de los guardias civiles”! De verdad que es imposible encontrar una fórmula más humillante, más aberrante, más tercermundista.
Búsquennos por favor un guardia civil español cuyos derechos humanos no sean respetados. ¡Es que si alguien no los respetara incurriría en unos pocos ilícitos penales, civiles o disciplinarios! En fin…
El caso es que la Delegación del Gobierno en Melilla prohibió la manifestación pero, tras el correspondiente recurso, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía autorizó su celebración y se produjo una fiesta de exaltación del espíritu de la confraternización y la solidaridad con el apoyo de un sindicato de clase y de algunos sindicatos policiales que dejaron ese día de atender a sus afiliados para preocuparse de nosotros a pesar de que no pintan nada en la Guardia Civil ni tienen nada que ver con la Guardia Civil. Gracias, compañeros por el desinteresado interés en estar siempre más pendientes de lo nuestro que de lo vuestro.
Y así hemos llegado todos los ciudadanos a poder visualizar gráficamente la impresionante “Declaración” en formato cinemascope. ¡Gracias! Ahora nos sentimos todos mucho mejor, más respaldados, más profesionales, más comprendidos por los ciudadanos y más imbuidos de la importancia de nuestra misión! Ahora, por favor, pedimos un tiempecillo de relajo para hacer la digestión, que estamos empachados de tanto espíritu universal y de este necesario baño de democracia. ¡Qué bien nos sentimos ahora que ya tenemos por fin derechos humanos! Uno de nosotros ya ha comentado que va a ir corriendo a darse de baja para el servicio para poder disfrutar mejor de este nuevo espíritu y probar si funciona bien el derecho 4º.
Mientras nosotros disfrutamos, otros seguirán trabajando y muy duro para pedir responsabilidades judiciales al delegado de Gobierno de Melilla, “ante una actuación que la propia resolución judicial califica de muy cercana la desviación de poder” y para “reclamar responsabilidades judiciales y políticas a quienes están intentando cercenar este derecho básico en democracia”. ¡Ánimo con tan loable empeño!