LA MARCA MILITAR, REMILITARIZACIÓN DEL CNP

4 de septiembre de 2014

La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) ha tenido conocimiento de que la próxima semana dos miembros del Cuerpo Nacional de Policía asistirán por primera vez a un Curso de Estado Mayor, dirigido hasta ahora exclusivamente a militares. Además en fechas pasadas los sindicatos del CNP se quejaban por carta a la Vicepresidenta del Gobierno porque los guardias civiles les arrebatan competencias vulnerando las normas de manera sistemática, tendenciosa e ilegal. Incluían en su misiva dos consecuencias de esas supuestas irregularidades: el “desasosiego de buena parte de la sociedad”, aseveración alarmista y carente de veracidad, y la “deriva hacia la militarización de la seguridad pública”, aquí quizás tengan razón y nadie mejor que ellos para saberlo.

No cabe duda de que las Instituciones que están sometidas a un régimen militar gozan de prestigio y del reconocimiento de las sociedades a las que sirven. La “marca militar” supone un plus de eficacia en la ejecución de las misiones que se les encomienden a esas Instituciones. En nuestro país tenemos un clarísimo ejemplo. La Institución más valoradas por los españoles es la Guardia Civil, Instituto armado de naturaleza militar. La Guardia Civil no ha cambiado en esto, sigue fiel a su estilo y a las normas esenciales de comportamiento y funcionamiento con las que fue creada, hace más de 170 años.

Y parece que nuestro Cuerpo hermano se ha fijado en la “marca miliar” y que quieren introducirla no solo en la forma, sino también en el fondo; además del citado curso militar están recibiendo formación para el mando de Unidades básicamente militares, tipo Batallón o Compañía en el CESEDEN (Centro Superior de Estudios de la Defensa), y reservadas varias plazas en un curso de educación física de las Fuerzas Armadas.

En las formas también, solo así se puede entender la reciente modificación de las divisas de los componentes de las diferentes escalas del Cuerpo Nacional de Policía que visualmente son idénticas a las insignias de los empleos militares (siempre y cuando no se las pongan al revés…), que son las usadas por los guardias civiles, y la utilización de formas militares en sus relaciones y actos propios: se ha recordado la obligación del saludo con el “a sus órdenes”, se han instaurado “pautas y protocolos militares” en actos institucionales con “canciones militares”,  y recientemente hasta un pelotón uniformado de los GEO disparó salvas de honor en el homenaje a los caídos (lo que aplaudimos como muestra de respeto y reconocimiento).

La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) siempre ha defendido la naturaleza militar de la Guardia Civil como un valor añadido. No hace falta su remilitarización, ya lo es, como parece que lamenta alguna Asociación profesional de guardias civiles, ignorando estos cambios en el Cuerpo policial en el que aspiran a integrarse.

Nos alegramos de la “militarización” del CNP y felicitamos a quienes hayan tomado esta decisión, especialmente en lo que se refiere a la formación recibida en el ámbito militar, pues estamos seguros de que ayudarán a aumentar la eficacia en la respuesta a los retos a los que se deben enfrentar. Ello revertirá en mejorar la eficacia de los servicios que prestan a la sociedad, puesto que España necesita unos cuerpos policiales eficaces.

A juicio de APROGC nos encontramos en un escenario de gran confusión  en las filas de nuestros compañeros del CNP: reclaman que solo haya un cuerpo policial estatal en España y copian insistentemente a la Guardia Civil. Pues les podemos ofrecer una solución sobre la que se podría empezar a reflexionar: que el CNP se integre en la Guardia Civil, la institución más valorada por los ciudadanos, un cuerpo policial de naturaleza militar (el original siempre es mejor que cualquier copia) con experiencia y tradición, y con eficacia contrastada en todos los escenarios: seguridad ciudadana, control de fronteras terrestres y marítimas, lucha contra el terrorismo (acabamos con el Grapo y ETA), el tráfico de drogas, la inmigración irregular y un largo etcétera.

4 de septiembre de 2014.