Sobre la libertad de un asesino

31 de agosto de 2012

SU SITIO ES LA CÁRCEL

La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) respeta el auto judicial del Juez Castro; no seremos nosotros quienes cuestionemos la actuación de la justicia, a la que creemos justa. Otras instancias podrán garantizar la legalidad de la resolución última que se tome sobre la libertad o no del terrorista Bolinaga.

La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC), que defiende los intereses personales y profesionales de los guardias civiles, considera que la palabra “libertad” nunca puede estar asociada al terrorista, torturador y asesino Bolinaga. Como tampoco se pueden utilizar con él expresiones como “dignidad personal” o “razones humanitarias”; no tiene derecho a ellas, él no. Asesinó a varios guardias civiles, lo intentó con otros, y torturó durante más de 500 días a Ortega Lara hasta que la Guardia Civil puso fin a aquel calvario; Bolinaga nunca demostró ni humanidad ni respeto por la dignidad de nadie. Aún hoy tampoco lo ha hecho.

Hay muchas cosas que nos diferencian de los terroristas, no solo que nuestros métodos son opuestos a los suyos, sino que nosotros creemos en la justicia, y lo justo para Bolinaga es que cumpla su condena (aunque no sea la merecida por los delitos cometidos). La finalidad de la pena impuesta no es solo la reinserción del terrorista, está el pagar ante la sociedad y las víctimas por los delitos cometidos, y Bolinaga no lo ha hecho aún.

Bolinaga debería seguir en prisión, recibir todas los cuidados médicos que su enfermedad demande en el hospital más próximo al centro penitenciario, y tan solo los últimos días de vida podría ser trasladado, en arresto domiciliario, allí donde esté su familia. Aunque el lugar más justo y digno donde Bolinaga debería fallecer es la cárcel, allí es donde están “los suyos”, los que piensan como él, los que asesinaron y torturaron como él.

Los argumentos para su libertad (humanidad y dignidad) hacen daño a todos los que sufrimos el terrorismo de Bolinaga y sus amigos, que fuimos toda la sociedad, y los guardias civiles con más crueldad.

La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) espera que todos aquellos profesionales que han participado o aportado sus conocimientos para que se adopte una solución a este caso lo hayan hecho con rigor técnico y científico, y nunca guiados por otros intereses que supondrían indirectamente una complicidad con el terrorista y sus delitos.