LA PATRONA: LA ESTATUILLA ES NUESTRA

29 de abril de 2011

INCIDENTE DOLOROSO PARA LOS GUARDIAS CIVILES EN LA ACADEMIA DE OFICIALES

“Una de las leyes fundamentales de la cortesía es la resistencia al primer impulso”.

Noel Clarasó

El pasado 12 de abril, la Academia de Oficiales de la Guardia Civil, cuna donde se forman de todos los Oficiales del Cuerpo, tuvo el gran orgullo e inmensa satisfacción de recibir en su sede de Aranjuez al Vicepresidente Primero del Gobierno y a la vez Ministro del Interior, D. Alfredo Pérez Rubalcaba, quien allí acudía a la inauguración del Curso de Capacitación para Ascenso a Comandante de la Escala Superior de Oficiales, en el que los todavía Capitanes se preparan para el desempeño de los cometidos de dirección estratégica que en un futuro próximo les aguardan. La presencia del Vicepresidente Rubalcaba no es en modo alguno extraña a la Academia de Aranjuez, que hace muy poco contó también con su siempre grata asistencia, en aquella ocasión para inaugurar el curso donde los Alféreces Cadetes se forman para alcanzar el empleo de Teniente, y así le fue sinceramente agradecido por el Coronel Director del centro en su discurso de bienvenida.

Las palabras del Sr. Rubalcaba, que como Ministro del Interior es también el máximo responsable de todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, fueron como siempre de respaldo, aliento y agradecimiento hacia la Guardia Civil, algo que evidentemente aprecian en gran medida todos los miembros de la Institución.

En esta ocasión, sin embargo, la visita ministerial sorprendió a todos los asistentes, y no precisamente de manera grata, porque se interpretó que una asesora del Vicepresidente, había dado “indicaciones” claras a la Dirección de la Academia para que la imagen de la Virgen del Pilar que tradicionalmente se encuentra en el Salón de Actos-Comedor, como en tantos otros cuarteles y dependencias de la Guardia Civil, fuese retirada de inmediato, supuestamente “para no herir la sensibilidad del Ministro” durante la celebración de la breve recepción que seguiría a continuación del acto oficial. Tras manifestar una inicial sorpresa por este hecho, los responsables del mismo hicieron gala de la mejor tradición de disciplina y subordinación que siempre ha adornado al Instituto Armado, y entendiendo que la “indicación” transmitida tenía el valor de una orden y procedía del propio Ministro del Interior, dieron el más exacto cumplimiento a la misma y procedieron a la retirada de la imagen sagrada.

El hecho fue interpretado y sentido como una auténtica ofensa por muchos de los asistentes y resultó en este caso aún muy dolorosa para los residentes en el Centro en la medida en que dicha estatua de la Virgen había sido sufragada con aportaciones voluntarias de los propios guardias civiles destinados en la Academia.

Hasta aquí el relato breve de cómo fueron entendidos por los asistentes los hechos sucedidos, que coincide básicamente con lo que ya había sido publicado en algunos medios digitales abriendo una polémica que ocupa numerosas páginas en Internet. Y hasta aquí cómo lo afrontaron internamente aquellos guardias civiles: lo único que podían y debían hacer, que no es sino obedecer a quien legalmente les puede mandar, dando por hecho que la instrucción procedía del Vicepresidente.

APROGC ha recabado alguna información al respecto y al día de hoy considera acreditado que no tuvo participación alguna ninguna “asesora” del Vicepresidente 1º. Sí es cierto que en el acto estuvo presente una responsable de Protocolo de la Oficina de Relaciones Informativas y Sociales del Ministerio del Interior, pero parece fuera de duda a estas alturas que ella no provocó la retirada de la imagen.
Los hechos en realidad tuvieron un desarrollo más simple: al preparar el acto, los miembros de la propia Guardia Civil que tenían la responsabilidad de coordinar las cuestiones de protocolo fueron quienes indicaron a la Dirección de la Academia la conveniencia de tapar la imagen presente en el Salón, que es de naturaleza multiusos, pues el acto no tenía en principio un carácter litúrgico sino puramente académico. ¿Por qué hicieron esa recomendación? Pues simplemente en cumplimiento de las órdenes e instrucciones generales que tienen de la propia Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil para todos los actos oficiales: en la medida de lo posible, ocultar o retirar los símbolos religiosos de los salones multiusos cuando no se vayan a celebrar actos litúrgicos en esos salones, que es la misma lógica que se emplea a diario con el salón multiusos de la Sede Central de la Guardia Civil. En resumen: se trata de un desafortunado malentendido.
No obstante lo anterior, la Asociación Pro Guardia Civil, como asociación de guardias civiles de todas las escalas y empleos que defienden el respeto y el mantenimiento de las tradiciones y valores que durante casi 170 años han hecho de la Guardia Civil el cuerpo de seguridad querido, admirado y respetado que es hoy, quiere y debe formular las siguientes precisiones:

     1º) Nuestra Señora la Virgen del Pilar de Zaragoza, Patrona del Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil (y por cierto también de España y de la Hispanidad, y así es venerada como tal en todos los países de habla hispana) no lo es sólo por tradición, costumbre, afecto o apreciación “informal” de los guardias civiles, que también por cierto. Su patronazgo fue oficialmente declarado y aprobado por Real Orden Circular de 8 de febrero de 1913, norma que hasta la fecha no se conoce que haya sido derogada por otra posterior de igual o superior rango, como manda el principio de jerarquía normativa que debe regir en todo Estado de Derecho. Por si ello fuera poco, incluso los jueces han tenido ya la oportunidad de pronunciarse al respecto, y así el Tribunal Superior de Justicia de Madrid rechazaba recientemente el recurso formulado por un miembro del Cuerpo contra la presencia de una imagen similar en otras dependencias oficiales, concluyendo el juzgador que dicha “estatuilla responde a una tradición histórica, sin que se vulnere la aconfesionalidad del Estado”. APROGC quiere recordar aquí a quien esto ignore, que el patronazgo de vírgenes, santos y santas no es una tradición exclusiva de los cuerpos policiales ni militares, de las Fuerzas Armadas o de la Guardia Civil, sino en cambio una práctica absolutamente generalizada en un país de larga tradición cristiana como España (y también en otros muchos de su entorno, como Italia o Portugal, todos ellos igualmente laicos y aconfesionales), donde todos los colectivos profesionales la comparten casi sin excepción: desde médicos a bomberos, pasando por profesores, notarios, marineros, agricultores y un larguísimo etcétera. Todos ellos, cada uno a su manera, veneran al patrón o patrona, celebran su día (el que corresponda según el santoral), y de sus imágenes están llenos los colegios profesionales, las insignias y escudos de las distintas carreras universitarias, las calles y las plazas de España. Que en la Guardia Civil esto cobre una dimensión mayor no es sino consecuencia de la idiosincrasia particular de esta Institución cuyos miembros no se limitan a “ir al trabajo”, sino que viven su profesión en todo momento.

     2º) APROGC habría condenado rotunda y enérgicamente los hechos sucedidos durante la inauguración del Curso si hubieran sucedido realmente como se interpretó: es decir, que alguien sin competencias para ello hubiera “sugerido” a la Dirección de dicho centro, con el valor de una orden formal, la retirada de su lugar habitual de la imagen religiosa de quien es oficial, legal y tradicionalmente Patrona del Cuerpo, presuntamente “para no herir la sensibilidad del Ministro”. Sin embargo, al día de hoy tenemos claro que el Ministro no tuvo nada que ver con el caso ni su sensibilidad se ve afectada cuando encuentra una imagen de la Virgen del Pilar pues la información recabada de varias fuentes acredita que no tiene tal repulsión.

     3º) APROGC lamenta profundamente, sin embargo, comprobar que la ocultación de esta imagen no es un hecho aislado, sino que de unos años a esta parte los guardias civiles han podido observar con sorpresa e indignación como, siguiendo directrices políticas, en la mayoría de los documentos oficiales realizados con ocasión de la celebración del 12 de octubre, se suprimía toda referencia al tradicional “Día de la Patrona de la Guardia Civil” y se cambiaba por un aséptico, desnaturalizado y extraño “Día de la Guardia Civil” o “Semana institucional”. Incluso se ha llegado a constatar un sutil pero no por ello menos evidente intento, por fortuna hoy fracasado, de que dicha celebración fuese perdiendo protagonismo, poco a poco y año tras año, en favor de un recientemente inventado “Aniversario de la Fundación de la Guardia Civil”, fecha que pese a su importancia nunca se había celebrado en el Cuerpo, que siempre ha preferido el día de su querida Patrona frente a cualquier otro. Y ha habido casos insultantes como los vividos en Castilla y León donde la Delegación del Gobierno ha obligado durante varios años a la Guardia Civil y al CNP a celebrar conjuntamente su patrona como si algo tuviera que ver la tradición de un Cuerpo y su arraigo con la del otro.

     4º) APROGC reivindica la importancia fundamental de la celebración de la Patrona de la Guardia Civil como uno de los elementos vertebradores de la sana cohesión institucional que siempre ha tenido este Cuerpo. Nuestro día es el 12 de octubre. Ahora que se acerca la respetabilísima celebración del Primero de Mayo que es el referente fundamental para millones de trabajadores sin otro referente más claro, nosotros nos congratulamos de que celebren ese día con júbilo, pero no podemos caer en la trampa de sustituir nuestra Patrona por esa celebración que nos es totalmente extraña. ¿En qué familia de guardias civiles se ha celebrado alguna vez esa fecha? Pues eso… que no hay tocar las cosas que funcionan ni inventarse cosas nuevas para nada.
En definitiva, entendemos que no hubo malicia alguna en el requerimiento efectuado a la Dirección de la Academia para ocultar la imagen temporalmente durante el acto –que esa fue realmente la solicitud realizada por personal de la propia Guardia Civil– sino la mera ejecución de instrucciones de carácter general y no específicas para este acto. Entendemos también que esta flexibilidad debería ser asumida con cierta normalidad con los propios guardias civiles porque tampoco debe hacerse casus belli de la ocultación o retirada temporal de una imagen religiosa de un salón para un acto oficial no litúrgico. Sin embargo, consideramos que tampoco sería necesario retirar esas imágenes, que la orden de la Dirección General quizá debiera ser revisada. Una cosa es que un salón multiusos haya una cruz de dos metros o un santo a tamaño natural o una Virgen de los Remedios y otra bien distinta es que esté la imagen de la Virgen del Pilar, Patrona de la Guardia Civil, de España y de la Hispanidad. ¿Cuesta tanto entender que esa imagen forma parte del paisaje natural de las dependencias oficiales de la Guardia Civil como la imagen de S.M. el Rey, la del Duque de Ahumada, la Bandera de España o el “Todo por la Patria”?
De modo complementario a las anteriores reflexiones, podemos añadir que a nadie que conozca el funcionamiento de la Administración (cualquier administración) en sus más altos niveles, se le escapa que con relativa frecuencia son los asesores, consejeros, colaboradores, etc. (todos ellos cargos de confianza cuya suerte está ligada a la del político que los nombró y quien además puede disponer de su cargo con total libertad) los que en un exagerado afán por agradar y complacer hasta el extremo a aquel al que sirven ponen en su boca palabras, órdenes o simplemente deseos que éste jamás habría expresado por sí. Por este motivo, teniendo en cuenta el comportamiento manifestado hasta la fecha por el Vicepresidente del Gobierno, quien durante años ha sido Ministro del Interior y por ello debe conocer bien el espíritu e idiosincrasia de la Guardia Civil, APROGC dudó desde el primer momento de que la orden o instrucción para retirar la imagen de la Virgen del Pilar hubiera partido efectivamente del propio Sr. Rubalcaba y ahora los hechos apuntan a que las instrucciones están dictadas con carácter general por un órgano subordinado: la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil. Por ello, y dada la gran repercusión mediática que ha tenido la noticia, así como la lógica inquietud que ha generado entre todos los miembros de la Guardia Civil, cuya inmensa mayoría siente verdadero aprecio (si no sincera devoción) por su Patrona y por la celebración que la rodea, APROGC solicita al Director General que defina su postura oficial al respecto, y que consecuentemente dicte unas instrucciones claras, concretas y precisas sobre la forma de proceder de cara al futuro ante hechos similares, para no obrar con precipitación a escasos minutos de la celebración de actos oficiales, habida cuenta de que la imagen de la Virgen del Pilar es ciertamente omnipresente en todos los cuarteles de la Guardia Civil