LOS GUARDIAS CIVILES NO “RECAUDAN”, SALVAN VIDAS

22 de mayo de 2012

La Asociación PRO Guardia Civil (APROGC) manifiesta su disconformidad con la noticia publicada por el periódico “El Ideal Gallego” el 18 de mayo de 2012, en la que se pretendía denunciar un supuesto afán recaudatorio por parte de los operadores de radar de la Guardia Civil de Tráfico de A Coruña. APROGC está manifiestamente en desacuerdo con este artículo de opinión, que distorsiona y busca dañar el prestigio de la Agrupación de Trafico de la Guardia Civil, y de sus Agentes; no se lo merecen.

Desde APROGC afirmamos en primer lugar, que ninguna asociación de guardias civiles representa a los guardias civiles del Subsector de Tráfico de A Coruña; es más, existen multitud de asociaciones y de idearios entre los Agentes de este Subsector de Tráfico. Desde APROGC queremos manifestar nuestra disconformidad, puesto que ninguna asociación debería, en ningún momento, erigirse en portavoz de un colectivo tan amplio como es el de la Guardia Civil de Tráfico de A Coruña. Los medios de comunicación deben saberlo y reflejarlo.

APROGC, desmiente que exista afán “recaudatorio” del radar móvil, y menos aún cuotas de denuncias entre los Guardias Civiles operadores de radar. Eso no es cierto, aunque sea una “noticia” muy vendible a los medios de comunicación, y asumida con cabreo por los ciudadanos en tiempos de crisis. El exceso de velocidad es una de las principales causas de siniestralidad de las carreteras españolas, y para frenar esa lacra el uso de radar (sea fijo o móvil) es una de las principales herramientas de la administración. El conductor tiene que ser consciente que debe respetar las limitaciones de velocidad siempre, por su seguridad y la de los demás, no solo en aquellos puntos fijos donde todo el mundo conoce la existencia de un radar, sino en cualquier lugar, y para eso se utiliza el radar móvil. La sanción económica la aplica la administración, y es consecuencia de una infracción cometida por un conductor; los guardias civiles de Tráfico tan solo son notarios del hecho. El único que tiene la llave para que los guardias civiles no denuncien es el conductor, no son los guardias civiles.

También influy de forma importante en los accidentes el consumo de alcohol, por lo que los guardias civiles de tráfico intensifican los controles preventivos de alcoholemia en cualquier hora y lugar, con el fin de disuadir de conducir cuando se ha consumido alcohol, para la seguridad de todos los conductores.

El único afán de los guardias civiles de Tráfico (de A Coruña y de cualquier provincia de España) es que disminuyan los accidentes y los muertes en las carreteras españolas; y lo están consiguiendo. Simplemente, y lejos de querer entrar en confrontación alguna con el resto de asociaciones existentes en el seno de la Guardia Civil, desde la Asociación Pro Guardia Civil, queremos exponer a los conductores coruñeses, una serie de datos extraídos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial sobre la siniestralidad del tráfico dentro de la provincia de A Coruña, y en España, y que pretenden arrojar un poco de luz sobre el trabajo de los operadores de radar y del resto de guardias civiles de la Agrupación de Tráfico, quienes realizan en el anonimato su importante y, a veces, poco valorada labor. En A Coruña, durante el año 2010, se produjeron 63 accidentes en los que hubo 66 fallecidos; durante el año 2011 se produjeron 44 accidentes en los que resultaron 48 fallecidos, es decir un descenso de 19 accidentes y 18 fallecidos entre los años 2010 y 2011.

Cabe resaltar que, actualmente, y a pesar del descenso de la mortalidad en accidentes de tráfico, la mayoría de los accidentes se condensan en las carreteras llamadas convencionales, es decir, aquellas que no reúnen las características propias de las autopistas, autovías y vías rápidas. Así, en el 2009 se registraron en las autopistas españolas 67 accidentes con fallecidos, en el 2010 hubo 69 accidentes de tráfico con fallecidos; y 57 accidentes mortales en 2011. En las autovías, en el 2009 se registraron 291 accidentes mortales, 263 en el 2010 y 238 en el 2011. Y ahora el dato que nos ocupa: en cuanto a las carretera convencionales (como es la Carretera de los Baños de Arteixo que se cita en el artículo de prensa), en el año 2009 en el Conjunto del Estado se produjeron 1.338 accidentes con fallecidos. En el año 2010 se registraron 1.215 accidentes mortales. En el año 2011, se registraron 1.043 accidentes con fallecidos. Como se puede apreciar, es en estar carreteras donde es más necesaria la presencia de agentes de tráfico con los radares móviles incluidos.

A la vista de estos datos, y del evidente descenso de los accidentes, desde APROGC creemos que es necesario destacar, apoyar y potenciar la labor de vigilancia y control de los excesos de velocidad que los operadores de radar del Subsector de Tráfico de A Coruña realizan en las carreteras convencionales de la provincia; todo ello con el único fin de reducir la sangría que los accidentes de tráfico causan en este tipo de carreteras, mal llamadas “secundarias”.

Además, desde la Asociación PRO Guardia Civil, queremos resaltar que los operadores de radar y el mando del Subsector de A Coruña (a los que alguna asociación critica de manera injusta, simplista, y que la prensa recoge sin ofrecer otras versiones) son guardia civiles que realizan un trabajo silencioso y muchas veces poco valorado por el ciudadano de a pie, cuando su único objetivo es el de garantizar la seguridad vial de todos los conductores y peatones que transitan por las carreteras coruñesas.

El único afán “recaudatorio” de estos Agentes es el de reducir dentro de sus posibilidades los accidentes de tráfico, año a año (y lo están consiguiendo); aportando su granito de arena para terminar con ellos. Todos deberíamos felicitarnos por ello, y huir de la demagogia simplista del guardia civil de Tráfico que solo vive para multar. No es cierto y es injusto.

Finalmente, desde APROGC, se insta y apoya a todos los guardias civiles de Tráfico de A Coruña, cualquiera que sea su asociación o graduación, a los conductores, a todos los agentes sociales, políticos y judiciales que intervienen en esta batalla contra la siniestralidad del tráfico, y cualquier tipo de violencia vial, para que entre todos lleguemos algún día a terminar con la lacra de los accidentes de circulación de nuestras carreteras.