BAJAS PSICOLÓGICAS EN ARANDA DE DUERO (BURGOS)

24 de abril de 2013

La semana pasada, en un diario burgalés, aparecía una breve reseña sobre el aumento de las bajas psicológicas en los componentes del Cuerpo en la Compañía de Aranda de Duero. Esa columna no pasa de ser algo que pocos ciudadanos leen, con poco recorrido público, salvo el de dar mala imagen del Cuerpo y de sus componentes.

La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) ha venido observando la reiteración de este tipo de noticias, la mayoría procedentes de una asociación profesional (siempre la misma), aquella que pide la desaparición del Cuerpo y, por lo tanto, no debe extrañar su continuo desprestigio de la Institución y de sus componentes.

Nuestra Asociación no va a entrar en ese juego desmintiendo las mentiras, exageraciones  y manipulaciones que habitualmente se vierten; nos acabarían confundiendo, y nada más lejos de nuestra intención. En la Compañía del Cuerpo de Aranda la inmensa mayoría del centenar de guardias civiles son magníficos profesionales, y todos conocen a los que aquí han querido llamar la atención del ciudadano, pataleando, y alegando problemas psicológicos; ese centenar de agentes conocen la verdadera motivación y significado del “me doy de baja”, no iremos más lejos. Esos muchos y honestos guardias civiles trabajan con respeto mutuo, patrullan su demarcación todos los días (fines de semana incluidos), mañana, tarde y noche, cumplen las instrucciones recibidas, disponen de correctas instalaciones, y son atendidas sus circunstancias personales y profesionales siempre que la atención a la seguridad del ciudadano lo permitan, y no haya perjuicios a terceros compañeros. Todos los agentes (también los que ahora se esconden bajo unas siglas) han tenido la posibilidad de exponer a sus mandos cualquier problemática existente, sin que lo que ahora se lee en la prensa fuera alegado.

Por todo lo anterior, y sabiendo las malas artes que algunos emplean, la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) considera que el artículo de prensa puede ser el detonante de una campaña de desprestigio y acoso laboral contra componentes de esa compañía. Tras la “denuncia” en prensa, evidentemente sin dar la cara y amparados por la asociación profesional que busca la desaparición del Cuerpo, llegarán las denuncias por acoso laboral. Aquí es dónde muchos guardias civiles sufren una indefensión manifiesta, y un déficit considerable a la hora de ejercer su profesión: no disponer siempre de defensa jurídica profesional facilitada por el Cuerpo al que sirven.

Como estos hechos no dejan de ser un ejemplo que se repite cada vez con más frecuencia, la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) considera ineludible que la Dirección General provea en todos los casos el servicio de defensa jurídica a cualquier guardia civil que la necesite como consecuencia del ejercicio de su actividad profesional, y cualquiera que sea el denunciante. Lo contrario significaría una indefensión manifiesta e injustificable que merma la eficacia del servicio.

En APROGC hablamos claro: las denuncias por acoso laboral son, en muchos casos, un arma empleada por guardias civiles para coaccionar el correcto ejercicio de la profesión de buenos guardias civiles, que se ven obligados a costearse de su propio bolsillo los honorarios derivados de la correspondiente defensa jurídica. También de esa manera pretenden disuadir a otros de enfrentarse a los “malos tragos”, y a las consecuencias negativas derivadas de una correcta y justa aplicación de las normas. Por ello los servicios jurídicos del Cuerpo deberían personarse en todas las causas judiciales donde se produzcan esas denuncias entre guardias civiles, y perseguir de manera implacable aquellas que resulten denuncias falsas, y que persigan otros fines distintos que los propios de la denuncia interpuesta. Lo contrario es permitir una situación que daña gravemente a muchos de sus componentes, a la Institución en su conjunto, y a la calidad en la prestación del servicio. 

Defensa jurídica para TODOS los guardias civiles que lo necesiten como consecuencia del ejercicio de su actividad profesional. Sin excepción.